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Beber tés e infusiones durante el embarazo

té durante el embarazo

Cuidar nuestra alimentación es siempre importante, pero hay etapas en las que vigilar lo que comemos o bebemos pasa a ser prioritario. El embarazo es el mejor ejemplo. En cuanto el test muestra las dos rayas, el chip cambia y, antes de llevarnos algo a la boca, nos preguntamos: ¿afectará al feto?

El foco de atención está habitualmente en la comida pero vigilar lo que bebemos es también importante. Además de las bebidas alcohólicas, totalmente prohibidas en esta etapa, es preciso considerar el efecto que otras, aparentemente inofensivas, pueden tener en el futuro bebé.

Las bebidas con cafeína, entre las que se encuentran el café y el té, pueden consumirse, pero esto ha de hacerse con cautela: se recomienda no pasar nunca la barrera de los 200mg/día de esta substancia.

Se estima que una taza de café de 30ml puede contener entre 60mg y 120mg de cafeína (depende del tipo de café), mientras que una de té aportaría entre 1mg y 50mg de la misma substancia (también depende del tipo de té). Además, a la hora de calcular cuánta cafeína consumimos al día, debemos tener en cuenta que esta está también en otros alimentos como el chocolate.

Pero, en el embarazo, no sólo debemos tener cuidado con el café y el té por su contenido de cafeína. Las infusiones también deben tenerse en cuenta, pues ciertas plantas pueden ser potencialmente peligrosas para el feto. Las más conocidas son el eucalipto, agracejo, camomila, hierba de San Juan, romero, ortiga, hojas de frambuesa…

Por todo esto, nuestro consejo es que, durante el embarazo, reviséis el contenido de cafeína/teína de los alimentos, así como los ingredientes de cualquier té o infusión que pueda ofrecer dudas, primando siempre los que son puros o mezclas sencillas, como este té verde o este rooibos.