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Agricultura ecológica contra el cambio climático

La agricultura ecológica ayuda a luchar contra el cambio climático. No lo decimos nosotros, lo dicen la ONU y el Gobierno de España (por poner algún ejemplo) avalados por cientos de estudios de prestigiosas universidades de todo el mundo. ¿Cómo es esto posible? Te lo explicamos a continuación.

Primero, hagamos una breve explicación de lo que es la agricultura ecológica. Se conoce como agricultura ecológica el sistema de cultivo basado en la utilización óptima de los recursos naturales, evitando el uso de productos químicos sintéticos (abonos y fumigantes químicos) y organismos genéticamente modificados. Todo ello de manera sostenible, equilibrada y mantenible.

Ahora que sabemos qué es la agricultura ecológica, veamos sus beneficios en distintos aspectos:

  • En los suelos se aplican la rotación de cultivos, los cultivos mixtos, las asociaciones simbióticas, los fertilizantes ecológicos y la mínima labranza. Esto mejora la formación y estructura de los suelos, incrementa la capacidad de retención de los nutrientes y combate la erosión.
  • En el agua, factores tales como la utilización de fertilizantes ecológicos (compost y abono verde), la generación de suelos con mejores capacidades y el respeto hacia las especies cultivadas y la vegetación permanente reducen, y mucho, el peligro de contaminación del agua subterránea.
  • En el aire también se reduce la contaminación gracias a que baja la emisión de CO2 (no se utilizan sustancias agroquímicas) y al aumento de la retención de carbono en el suelo. Esto último es fruto de la devolución de residuos a la tierra y al uso de rotaciones en los cultivos.
  • En la flora y fauna, la existencia de distintas combinaciones de plantas y animales optimizan los ciclos de nutrientes. Además, el mantenimiento de zonas naturales dentro y alrededor de los campos de cultivo propicia un adecuado hábitat para la flora y fauna silvestre. Todo esto, genera estructuras que ofrecen alimento y abrigo a especies autóctonas que actúan como polinizadores y depredadores de plagas.

En conclusión, en la agricultura ecológica se prescinde de sustancias químicas sintéticas y se emplean técnicas respetuosas con el medio ambiente. Esto evita la contaminación del suelo, el agua y el aire, y genera, además, un aumento de la actividad biológica.